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El vizconde de Bragelonne

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Título: El vizconde de Bragelonne (Le vicomte de Bragelonne)

Autor: Alexandre Dumas

Año de edición: 1847

Época literaria: Romanticismo.

Género: novela.

Tema: aventuras.

Valores: amistad, valor, lealtad.

 

“–¡Oh! ¡Majestad, qué palabra! ¡Más tarde! Ya hace treinta años que conozco esa palabra llena de bondad, que ha sido pronunciada por tan insignes personajes, y que a su vez acaba de pronunciar vuestra boca. ¡Más tarde! Así es como he recibido veinte heridas y llegado a la edad de cincuenta y cuatro años sin tener nunca un luis en mi bolsa; y sin haber encontrado nunca un protector en mi camino, ¡yo que he protegido a tantas personas! Así que cambio de fórmula, Majestad, y, cuando me dicen: ¡Más tarde!, respondo: en seguida. Lo que yo solicito es el descanso. Bien puede concedérseme, porque nada costará a nadie.”

 

Han pasado treinta años desde que nombraron a Monsieur d’Artagnan teniente del cuerpo de mosqueteros. Se advierte ya un tono nostálgico desde el inicio. El joven lleno de ilusión de la primera novela se ha convertido en un hombre mayor, que echa de menos a sus amigos, a su antiguo capitán de mosqueteros (Tréville), a un rey fuerte a quien ofrecer su lealtad e, incluso, a su enemigo Richelieu. Ahora, el mosquetero sólo tiene por amo a un rey débil y mezquino que deja la política en manos de un cardenal extranjero, débil sombra del anterior valido. Pero si Artagnan ha perdido su ilusión en el cuerpo, encontrará ocupación en otras empresas. En este caso, en Inglaterra. Deberá para ello encontrar a sus antiguos compañeros: Athos, Phortos y Aramis. Juntos y por separado, los amigos se verán enredados en las intrigas más oscuras de la política europea.

Dumas atrapa con sus personajes. Cada uno encarna un perfil diferente: el aristócrata elegante y taciturno, el vanidoso y simplón, el político y ambicioso y, sin que necesite más definición, el ingenioso gascón. La amistad entre ellos resulta tan natural que es imposible no formar parte de ella. Sus aventuras nos enredan una tras otra.

Alejandro Dumas, además de novelista, fue también escritor de teatro, poesía, libros de viajes, etc. Llegó a publicar más de trescientos títulos por entregas. Entre todos ellos hay personajes que han quedado en la memoria popular de la literatura: Edmundo Dantés, Milady, Monsieur d’Artagnan…

 

Lourdes G. Trigo.

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Los tres mosqueteros

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Título: Los tres mosqueteros (Les trois mousquetaires)

Autor: Alexandre Dumas

Año de edición: 1844

Época literaria: Romanticismo.

Género: novela.

Tema: aventuras.

Valores: amistad, valentía.

“–¿Y bien? Veamos, señores, ¿os decidís a decidiros? –gritó por tercera vez Jussac.

–Está resuelto, señores –dijo Athos.

–¿Y qué decisión habéis tomado? –preguntó Jussac.

–Vamos a tener el honor de cargar contra vos -respondió Aramis, alzando con una mano su sombrero y sacando su espada con la otra.

 –¡Ah! ¿Os resistís? –exclamó Jussac.

 –¡Por todos los diablos! ¿Os sorprende?

 Y los nueve combatientes se precipitaron unos contra otros con una furia que no excluía cierto método.”

No sabría qué decir para convenceros de leer la trilogía sobre Monsieur d’Artagnan. Fueron los libros que más veces leí durante mi adolescencia, que más me hicieron disfrutar, y siento que mi reseña será poco objetiva.

Esta trilogía está formada por Los tres mosqueteros, Veinte años después y El vizconde de Bragelonne. Se han hecho mil adaptaciones para el cine, series de dibujos animados, teatro, etc., y sus personajes son tan conocidos y su historia está tan trillada que entiendo que cuesta acercarse a tres gruesos volúmenes que parece que no aportan nada nuevo. Pero en cuanto se han leído las veinte primeras páginas, y los cuatro protagonistas nos han atrapado con sus diálogos entre el choque de sus espadas, se vuelve imposible abandonar la historia.

Monsieur d’Artagnan llega desde un pequeña ciudad de Gascuña para inscribirse en el cuerpo de mosqueteros del rey. Allí se cruza con Athos, Phortos y Aramis y cada uno le fascina por un motivo distinto.

“Cuando D’Artagnan estuvo fuera del Louvre y hubo consultado a sus amigos sobre el empleo que debía hacer de su parte de las cuarenta pistolas, Athos le aconsejó que encargase una buena comida en la Pomme de Pin, Porthos que tomase un lacayo, y Aramis que se echase una amante conveniente.”

Se inicia entonces una fuerte amistad que irá evolucionando con los personajes a lo largo de tres novelas.

Esencialmente, estos tres libros cuentan la historia de Artagnan desde que ingresa en el cuerpo de los mosqueteros hasta su muerte. Cuenta la evolución del joven ilusionado, inspirado por los veteranos, entusiasmado con el uniforme y el cuerpo; hasta el viejo soldado cansado, desengañado y frustrado, que sólo sigue por un arraigado concepto de lealtad, de honor.

A través de los cuatro personajes principales (y sus conocidísimos antagonistas: Richelieu, Milady…), Dumas nos relata también episodios de la más brillante historia de Francia. Juega con ellos y con los personajes históricos como quiere, hasta que llegan a ser tan ficticios como los personajes que crea. Episodios contados detrás del telón, metiéndose en los camerinos de los reyes y cardenales, desde el polvo del soldado de a pie. Todo ello aderezado con aventuras, amores, intrigas, luchas…

Os animo a leer estas novelas apasionantes. Juego con ventaja, pues se trata de un libro clásico: no sólo tenéis mi recomendación, sino la de decenas de generaciones que han pasado desde el siglo XIX hasta hoy.

  

Lourdes G. Trigo.

 

P.D. Aquí podéis encontrar Los tres mosqueteros en pdf., en una edición ya de dominio público.

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Rimas

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Título: Rimas.

 Autor: Gustavo Adolfo Bécquer

 Año de edición: 1871

 Época literaria: Romanticismo.

 Género: poesía.

 Tema: poesía, amor, desamor, desengaño, muerte, soledad, olvido.

 Valores: lealtad, sinceridad, amor.

 

Los extravagantes hijos de mi fantasía, duermen por los tenebrosos rincones de mi cerebro, acurrucados y desnudos, esperando en el silencio que el Arte los vista de la palabra, para poderse presentar decentes en la escena del mundo.

Así comienza Bécquer la Introducción Sinfónica a sus Rimas. Justificando tal explosión posterior de sentimientos.

Son poesías cortas, muchas de ellas beben directamente de la popular. Con pocas figuras literarias complejas. No exponen un sentimiento magnificado, casi teatral, como los primeros románticos. Son más bien confesiones en voz baja cargadas de lirismo y sensibilidad. Aunque no confundamos la sencillez con la simplicidad: son versos enormemente trabajados, que cuidan con esmero el ritmo y la sonoridad en todas sus sílabas.

Olas gigantes que os rompéis bramando

en las playas desiertas y remotas,

envuelto entre la sábana de espumas,

¡llevadme con vosotras!

 Las Rimas fueron publicadas por sus amigos, en especial Rodríguez Correa, que agrupa en cuatro partes temáticas los versos que rescató del Libro de los gorriones y de manuscritos del autor.

En la primera parte se habla del amor hacia la poesía, hacia lo imposible, lo intangible. Rimas que hablan de la inspiración fugaz, del deseo de eternidad por medio de las letras, la poesía como vehículo de sus sentimientos más íntimos. El poeta parece sentir lo imposible de reflejar en palabras todo lo que lleva dentro.

 —Yo soy un sueño, un imposible,

vano fantasma de niebla y luz;

soy incorpórea, soy intangible:

no puedo amarte.

—¡Oh ven, ven tú!

 En la segunda parte, su amor deriva de la poesía hacia algo concreto, que describe de mil maneras, que la hace hablar, moverse, bailar: la mujer. Rimas galantes, dulces. Versos que, confieso, fueron los primeros que leí en mi adolescencia.

Por una mirada, un mundo,

por una sonrisa, un cielo,

por un beso… ¡yo no sé

que te diera por un beso!

 A partir de la rima XXX se agrupan aquellas que pasan a hablar del amor no correspondido, de la dignidad herida del poeta, del dolor profundo que siente, que le ha causado ella.

 Pero mudo y absorto y de rodillas,

como se adora a Dios ante su altar,

como yo te he querido…, desengáñate,

¡así no te querrán!

 Y, finalmente, ese dolor deja paso a la más desesperante angustia. La muerte de su hermano, el abandono de su esposa. La soledad, la muerte y el miedo al olvido son temas recurrentes que a veces se reflejan en los paisajes más románticos: ruinas, monasterios abandonados…

 La piqueta al hombro

el sepulturero,

cantando entre dientes,

se perdió a lo lejos.

La noche se entraba,

el sol se había puesto:

perdido en las sombras

yo pensé un momento:

“¡Dios mío, qué solos

se quedan los muertos!”

Los hermanos Álvarez Quintero promovieron la realización de una glorieta conmemorativa a Bécquer en el sevillano Parque de María Luisa. En su inauguración dijeron que (cito de memoria) quedaban con la conciencia tranquila. Que al recitar los versos:

¿Quién en fin al otro día,

cuando el sol vuelva a brillar,

de que pasé por el mundo,

¿quién se acordará?

podrían decir con orgullo “¡Nosotros! Nosotros nos acordaremos.” Ojalá cada uno de nosotros, leyendo su poesía, podamos hacer nuestra esa frase.

Lourdes G. Trigo.

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Los miserables

Victor Hugo

Título: Los miserables

 Autor: Víctor Hugo

 Año de edición: 1862.

 Época literaria: Romanticismo.

 Género: novela.

 Tema: la redención.

 Valores: la justicia, el amor, el perdón, la amistad.

 

 “En vano tallamos lo mejor posible ese tronco misterioso que es nuestra vida; la veta negra del destino aparecerá siempre.”

 Esta breve frase resume a la perfección el espíritu de Los miserables. En ella, Víctor Hugo nos presenta a personas que han de librar una lucha encarnizada con sus destinos, intentando conseguir algún tipo de redención.

Pocos serán los que no conozcan esta historia. Jean Valjean, presidiario que acaba de cumplir su pena, es acogido por un obispo, cuya plata decide robar en medio de la noche. Cuando es atrapado por la policía, en lugar de delatarlo, el obispo lo perdona. A partir de ahí, Valjean comienza un camino lento, tortuoso y lleno de encontronazos con el destino, que lo llevará finalmente hasta la salvación.

Víctor Hugo hace un magnífico retrato de un hombre que tiene que someterse al escrutinio del mundo y al de su propia conciencia. En una sociedad en la que no se concibe la redención de los crímenes cometidos, Valjean deberá enfrentar numerosas pruebas para conseguir, y mantener, la honradez que ha prometido y que tanto desea.

Junto a Valjean aparece un nutrido elenco de personajes que conforman el París de la época: los bandidos de la Patron-Minette, los revolucionarios amis de l’abaisse, el burgués Gillenormand, el niño callejero Gavroche, o el policía Javert. Todos ellos, de algún modo u otro, luchan por la supervivencia en un mundo marcado por las desigualdades sociales y las agitaciones políticas.

Llena de referencias históricas y reflexiones sobre las justicias humana y divina, Los miserables es un canto a la supervivencia, el amor, el perdón y la amistad. La humanidad de sus personajes la hace a la vez terrible y deliciosa, una obra conmovedora que emociona al lector hasta la última de sus páginas.

Verónica Casais

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El Conde de Montecristo

El conde de montecristo - Le comte de Monte-Cristo

Título: El Conde de Montecristo (Le comte de Monte Cristo)

 Autor: Alexandre Dumas

 Año de edición: 1844-1846

 Época literaria: Romanticismo.

 Género: novela.

 Tema: venganza.

 Valores: piedad, valor del perdón.

 

“(…) he aquí el secreto de mi conducta. No hay ventura ni desgracia en el mundo, sino la comparación de un estado con otro, he ahí todo. Sólo el que ha experimentado el colmo del infortunio puede sentir la felicidad suprema. Es preciso haber querido morir, amigo mío, para saber cuán buena y hermosa es la vida.”

 Edmundo Dantés es encarcelado injustamente por envidia de sus enemigos. Un personaje fascinante que conocerá en la cárcel y un fastuoso tesoro de leyenda lo transformarán por completo. A su regreso, convertido en un poderoso noble, actuará de juez premiando o castigando a los que intervinieron en su proceso.

Una historia que habla de venganza, del significado de la justicia. Una obra que se adentra en las pasiones más profundas del hombre, en su codicia, en sus ansias de poder. Una novela en la que los personajes caminan peligrosamente en la línea que separa la vida de la muerte. En la que se plantean ser Dios.

Pero también se habla del poder del perdón, de la misericordia, del amor. “Yo quería castigarme; Dios quiere perdonarme. Ama, pues, (…) ¿Quién sabe? Tu amor acaso logre hacerme olvidar lo que es necesario que olvide.” Y finalmente, la evolución paulatina del protagonista. El que se irguió como juez termina hablando así: “Decid al ángel que va a velar por vuestra vida, Morrel, que ruegue alguna vez por un hombre que, semejante a Satanás, se creyó un instante igual a Dios, y ha reconocido con toda la humildad de un cristiano, que sólo en manos de la Providencia está el poder supremo y la sabiduría infinita. 

El Conde de Montecristo es, junto con la trilogía de Los Tres Mosqueteros, la más famosa novela de Alejandro Dumas, aunque conocidas en la mayoría de las veces por sus adaptaciones cinematográficas.

Dumas crea historias fantásticas que parecen reales, que deben serlo. Falsea la historia como quiere, la manipula de manera brillante, la pliega hasta que se adapta a los personajes imaginados. Personajes con tanto volumen que escapan del libro. Incluso los personajes secundarios están tratados tal complejidad que llegan a hacer sombra al protagonista en algunas escenas.

Engancha capítulo a capítulo. Emociona. Imposible el aburrimiento.

 

Lourdes G. Trigo.

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