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El fantasma de Canterville

El fantasma de Canterville

 

Título: El fantasma de Canterville. (The Canterville Ghost)

 Autor: Oscar Wilde.

 Año de edición: 1887

 Época literaria: Victoriana (tardía)

 Género: relato.

 Tema: humor.

 Valores: humor, inocencia, generosidad, amor.

 

“Cuando el señor Hiram B. Otis, el ministro de Estados Unidos, compró Canterville-Chase, todo el mundo le dijo que cometía una gran necedad, porque la finca estaba embrujada”.

 

Fue hace cuatro siglos cuando Simón de Canterville mató a su esposa en una noche de tormenta. Poco después murió en extrañas circunstancias. Nunca se encontró su cuerpo. Los habitantes del castillo de Canterville juran que quedó atrapado entre la vida y la muerte, obligado a vagar sin descanso por este mundo, en expiación por su pecado. Las noches de tormenta pueden oírse sus cadenas que chirrían por el pasillo, la sangre de su esposa jamás desaparece del salón. Uno de los mayordomos del castillo se suicidó después de ver una mano viscosa acariciar los cristales, y lady Steefield se vio obligada a llevar siempre una gargantilla de terciopelo negro para tapar las marcas de unos dedos candentes sobre su cuello.

Y, sin embargo, con la llegada de esta familia norteamericana, es el pobre fantasma el que desea la muerte:

El señor Otis se puso las zapatillas, tomó un frasquito alargado de su tocador y abrió la puerta. Y vio frente a él, en el pálido claro de luna, a un viejo de aspecto terrible. Sus ojos parecían carbones encendidos. Una larga cabellera gris caía en mechones revueltos sobre sus hombros. Sus ropas, de corte anticuado, estaban manchadas y en jirones. De sus muñecas y de sus tobillos colgaban unas pesadas cadenas y unos grilletes herrumbrosos.

 -Mi distinguido señor -dijo el señor Otis-, permítame que le ruegue vivamente que engrase esas cadenas. Le he traído para ello una botella de «Engrasador Tammany-Sol-Levante». Dicen que una sola untura es eficacísima, y en la etiqueta hay varios certificados de nuestros agoreros nativos más ilustres, que dan fe de ello. Voy a dejársela aquí, al lado de las mecedoras, y tendré un verdadero placer en proporcionarle más, si así lo desea.

Es un cuentecito de humor, muy divertido, perfecto para iniciarse la escritura peculiar de Wilde y para comenzar a disfrutar de la prosa de este escritor. La mayoría de las ediciones completan el libro con otros cuentos del mismo corte humorístico como El crimen de lord Arthur Savile, La esfinge sin secreto y El modelo millonario.

 

Lourdes G. Trigo.

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