Madame Bovary

 https://literariacritica.files.wordpress.com/2012/11/madame-bovary.jpg

Título: Madame Bovary.

Autor: Gustave Flaubert.

Año de edición: 1856.

Época literaria: Realismo Moderno.

Género: Novela.

Tema: Búsqueda de la felicidad. Vida doméstica. Estupidez.

Valores: Sensibilidad. Autodominio.

« Emma, que le daba el brazo, se apoyaba un poco sobre su hombro, y miraba el disco del sol que irradiaba a lo lejos, en la bruma, su palidez deslumbrante; pero volvió la cabeza: Carlos estaba allí. Llevaba la gorra hundida hasta las cejas, y sus gruesos labios temblequeaban, lo cual añadía a su cara algo de estúpido; su espalda incluso, su espalda tranquila resultaba irritante a la vista, y Emma veía aparecer sobre la levita toda la simpleza del personaje. Mientras que ella lo contemplaba, gozando así en su irritación de una especie de voluptuosidad depravada, León se adelantó un paso. El frío que le palidecía parecía depositar sobre su cara una languidez más suave; el cuello de la camisa, un poco flojo, dejaba ver la piel; un pedazo de oreja asomaba entre un mechón de cabellos y sus grandes ojos azules, levantados hacia las nubes, le parecieron a Emma más límpidos y más bellos que esos lagos de las montañas en los que se refleja el cielo.”

Madame Bovary es la historia de una mujer frustrada en su joven matrimonio con un médico de provincia y que tiene anhelo de amores, lujos y vida parisina.

«Quisiera hacer una obra sin ninguna atadura exterior, que se sostenga por sí misma por la fuerza del estilo, como la tierra, que sin estar apoyada, se sostiene en el aire. Las obras más bellas son aquellas en las que hay menos materia.”

Flaubert, en esta gran obra maestra así lo consigue. Una sensibilidad de artista posee la mano de este burgués y a través de una paciente elaboración de estilo, alejada de todo cliché, nos sumerge en la más banal de las historias. El escritor centra todo su interés en el análisis psicológico de Emma, la amoral y caprichosa protagonista, y nos demuestra que no hay temas bellos ni feos. Es únicamente el estilo, una manera absoluta de ver las cosas.

 
La obra de Flaubert pone en tela de juicio todos los valores de su época y es una fuente irreemplazable para conocer la sociedad que la inspiró.
 
Por último, hay que destacar la actitud con la que asumió Flaubert su vocación literaria. Él es un ejemplo para aquellos jóvenes escritores que no pretenden volcarse en escribir para el consumo sino buscar nuevas formulas, y ambicionar cierta calidad artística manteniendo un nivel de exigencia.
Sara Mehrgut
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